jueves, 30 de marzo de 2017

FUJIMORISMO: ¿SEGUNDA OFENSIVA CAVIAR?

Carlos A. Dávila Rojas.
Meses previos, a las elecciones del 2016, una rara iniciativa de Steven Levitsky fue aceptada por Keyko: desalbertizar y caviarizar a Fuerza Popular (FP). En Harvard, mostró su simpatía con la ideología de género; sacó de las listas congresales a líderes históricos del fujimorismo y  aceptó el ingreso de una dotación caviar a FP poniendo a V. Huaroc en su plancha presidencial; quien, a pocos días de la elección, negligentemente se hace desembarcar de la segunda presidencia; y, a continuación, todo al anti fujimorismo estatal y mediático (¿bajo auspicio de Odebrecht?) arremetió, vilmente, contra J. Chlimper; con cuyo desembarco, caía la candidatura de Keyko.   El 2016 ¿hubo una infiltración para destruir la candidatura de Keyko, por fuera y por dentro?
Actualmente, la izquierda mediática caviar impulsa una campaña resaltando algunos mensajes de Kenyi, en su twitter, sobre discrepancias con algunas iniciativas de su bancada congresal; casos: Figari-sodalicio e iniciativa legislativa para prohibir que corruptos dirijan medios.   Esta ofensiva, estaría dirigida a generar condiciones para un proceso divisionista en FP ¿están infiltrados en entorno de Kenyi? Últimamente, a Keyko, le han acuñado una frase para debilitarla: “perdedora” y los halagos soliviantados, a Kenyi, están asociados a burlas.
El fujimorismo es una fuerza política hace 27 años; tiene 3 fases en su proceso de existencia: el gobierno, la desgracia o persecución y el resurgimiento (bajo el liderazgo de Keyko). Es el partido de mayor gravitación en la historia del Perú porque sentó las bases de nuestro actual desarrollo. Salvo el controversial 5 de abril, siempre apostó y actuó en los marcos de nuestro sistema democrático (dado la conducta de sus bancadas congresales, desde el 2001) y, desde el Congreso, es el soporte de nuestra gobernabilidad actual.
Aunque la labor de Keyko, hace 7 años, desde Fuerza Popular, es importante; los 27 años de fujimorismo es resultado de la acción y proyección ante la historia del ex presidente Alberto Fujimori (AF); así lo reconoce la clase política y su interacción y, especialmente, los votantes naranjas.  A diferencia de Keyko; Kenyi, resalta mejor esta realidad y pretende consolidarla; siendo la proyección de su liderazgo, no una amenaza de divisionismo; sino, de larga vigencia política partidaria del fujimorismo. 
Antes de descubrirse la mega corrupción de Odebrecht, en nuestro país y América Latina; los cuatro últimos gobiernos y los caviares (que repletaron el estado y los medios), nos hicieron creer que, a diferencia del fujimorismo de los 90s, construían institucionalidad y transparencia.  Ahora; ya todos sabemos que la destruyeron, bajo las órdenes de la mafia político- empresarial de Odebrecht; cuyo control a la clase política anti fujimorista en base a coimas y financiamiento de sus campañas electorales impidió el triunfo de Keyko el 2011 y, especialmente, el 2016. Keyko no es perdedora; sino, víctima de maniobras fraudulentas del poderoso y corrupto bloque político- económico anti fujimorista, que Odebrecht dirigía en el Perú, para no perder el gobierno y sus fuentes de saqueo ¿era Luis Favre, el implementador de éstas órdenes?.

Gracias a Odebrecht, en el Perú solo había fujimorismo y anti fujimorismo (hoy muertos, pero insepultos). Ahora, sólo tenemos al fujimorismo; por lo que los zombis, aterrados del inminente retorno del fujimorismo al gobierno (porque la mafia que reunía y financiaba al anti fujimorismo, para cuidar sus corruptos intereses, está herida de muerte), se han puesto a trabajar e impulsar la estrategia de dividirlos. Creen tener en Kenyi, a su instrumento. AF, quién indudablemente influencia en sus hijos, dificil que aliente la división o no advierta la ofensiva divisionista; aunque ya se hace necesario que Keyko y Kenyi, evitando una crisis de crecimiento, compartan la dirección política del fujimorismo; sin caer en el juego destructivo de nuestra democracia, que pretenden sus enemigos. Sin el fujimorismo unido, nuestro modelo económico se pone en peligro y nuestra democracia profundizaría su crisis.

domingo, 6 de noviembre de 2016

MEJORAR EL SNIP Y LA GESTIÓN PÚBLICA.

MEJORAR EL SNIP Y LA GESTIÓN PÚBLICA.

Desde el enfoque moderno, defendiendo la libertad como condición inherente a la naturaleza humana; se reconoce al Estado como un útil invento histórico; como servidor, jamás como amo. A los individuos, no se les puede decir lo que tienen que hacer; pero, se acepta establecer límites a su accionar cuando, los mismos, atentan contra la convivencia social; el ejercicio de la libertad tiene que ser responsable. Sin embargo, cuando ciertos individuos pasan a la condición de burócratas (autoridades elegidas o designadas), no pueden tener libertad o discrecionalidad sobre la cosa pública; por lo que se hace necesario su organización racional, en base a regular sus funciones.  En mercados competitivos, el ejercicio de la libertad es condición necesaria para que los individuos promuevan sus intereses y generen riqueza; por lo que, se hace necesario garantizar el disfrute del producto de su emprendimiento e intelecto; o sea, de su propiedad privada. Esta misma libertad no puede ser igual para los burócratas, porque la utilizarían para maximizar sus “rentas” (beneficios privados y políticos, asociados a tomar decisiones y usar recursos públicos).
En el actual periodo histórico; el funcionamiento del Estado, en los marcos del respeto a la libertad individual y el sistema político democrático, se organiza racionalmente. Junto a la división y equilibrio de poderes, la alternancia, la representación de las minorías; etc., el aparato burocrático público está organizado y funciona en base a instrumentos de gestión para garantizar los objetivos del Estado y la política; o sea, decidir políticas públicas para resolver los problemas de su competencia.
Desde que se inventó el Estado la ciencia económica reconoce, junto a ofertantes y demandantes, a un tercer asignador de recursos escasos que deben ser usados con transparencia; eficacia (logrando objetivos sociales) y eficiencia (beneficios mayores a sus costos) evaluados socialmente. Es difícil esperar que la sabiduría y bondad de los burócratas, garanticen todo esto, por lo que el arreglo institucional acordado son los sistemas administrativos. En una democracia; el que gana, no hace lo que le da la gana; previamente, están establecidas las reglas de juego. La actual, débil, institucionalidad de nuestra clase política (sin organización, formación ni ética pública); hace más imperioso los sistemas administrativos; garantizando contextos de buena institucionalidad para su firme observancia (Contraloría; Supervisión; Controles administrativos, ciudadanos y partidarios; etc.).
Sabemos que, gracias al sistema administrativo de personal y la ley anti nepotismo, los burócratas pueden proceder racionalmente a dotarse de una adecuada plantilla de personal para llevar adelante los objetivos de sus dependencias públicas. En ausencia de estas normas; nombrarían y contratarían a familiares, amigos y partidarios en cantidades, calidades y finalidades sociales inciertas. Igualmente, los sistemas administrativos de abastecimiento y tesorería; norman las adquisiciones y pagos de bienes y servicios que posibiliten el cumplimiento de las funciones y objetivos acordados en los planes y presupuestos de gestión. En ausencia de éstos sistemas, los burócratas (mal) gastarían los recursos públicos a discreción; sin referente alguno que promueva el progreso. Esto ocurría, en nuestro país, en la ejecución de obras públicas; porque no había un sistema administrativo orientador, al respecto. La implementación del SNIP, desde el año 2002, vino a resolver este vacío; que generaba despilfarro, corrupción, elefantes blancos, obras sin impactos prioritarios, etc. El SNIP obligó a los burócratas de todos los niveles de gobierno (nacional, regional y local) a elaborar sus planes de desarrollo participativos como mecanismo orientador de las inversiones en función de los mayores impactos en el desarrollo. El SNIP se descentralizó, simplificó, mejoró la calidad de la inversión pública, generó aprendizaje, academia y cultura de proyectos involucrando a muchas profesiones. En el SNIP, al igual que en los otros sistemas administrativos (Personal, Abastecimiento, Tesorería, SIAF, OSCE, etc.) es cierto que hay deficiencias (burocratismo, poca transparencia, etc.) muchas de las cuales, por manipulación e intereses de autoridades y burócratas corruptos. Por tener, tales falencias, ¿deben ser eliminados?; la respuesta es un rotundo NO. Se debe mejorarlos; para seguir construyendo un aparato público racionalmente organizado para garantizar que el Estado y la política sean servicio y progreso para todos. A las mejoras del SNIP y su institucionalidad (planes de desarrollo, presupuestos participativos, CCR, CCL, etc.) deben asociarse su utilidad y funcionalidad para atraer y ejecutar obras publicas financiadas privadamente, a través de las Obras Por Impuestos (OPI) y las Asolaciones Público-Privadas (APP) orientadas a optimizarlas para reducir brechas, incrementar productividad y mejorar competitividad para la promoción del desarrollo socioeconómico nacional, regional y local.

Carlos A. Dávila Rojas